Luciano Garriga Gil: el retrato de un oficial arabista del Protectorado a través de su biblioteca y archivo personal
NOTA: Se recomienda abrir esta entrada en Chrome o Mozilla Firefox para su correcta visualización.

La donación realizada por la familia Santonja Garriga a la Biblioteca Islámica “Félix María Pareja” a finales de 2025 reúne un conjunto de documentos de notable valor patrimonial y traza, al mismo tiempo, la biografía intelectual de Luciano Garriga Gil (Barcelona, 1903 – Madrid, 1990), abuelo materno de los donantes. Militar africanista e interesado en el Magreb, Garriga habría preferido estudiar matemáticas, una vocación frustrada por la muerte temprana de su padre, también militar, cuando él tenía once años.

Los 69 ejemplares conservados —33 en árabe, 25 en español y 11 en francés— permiten seguir el itinerario de un hombre que convirtió su carrera militar en una intensa actividad cultural. Rúbricas, dedicatorias y anotaciones manuscritas revelan, además, las huellas personales de una vida dedicada al estudio de la lengua y la cultura árabes.

Una vida entre dos orillas

La trayectoria vital y profesional de Garriga va unida a Marruecos, un recorrido que inició en 1921 como joven oficial de Regulares Indígenas en Ceuta. Participó en las operaciones de campaña de la guerra del Rif, donde resultó herido en combate el 20 de agosto de 1924, motivo por el que pasó varios meses de convalecencia en el Hospital Militar de Madrid y, posteriormente, prestó servicios como profesor en la Academia militar de Toledo.
Cuando regresó a Marruecos cinco años después, en 1929, con el rango de capitán, inició su aprendizaje de la lengua árabe para relacionarse con la tropa a su mando. En 1931 perdió a su esposa, Lucila Navarro, poco después del nacimiento de su primera hija, llamada igualmente Lucila. En 1936 participó en la sublevación militar, integrado en la columna de Madrid de Asensio Cabanillas, y, al ser herido en acción de guerra el día 11 de septiembre, fue evacuado a Tetuán.
Desempeñó un papel fundamental en la estructura administrativa de la época y destacó por su labor como ayudante personal del Alto Comisario, Asensio Cabanillas. Además, fue jefe de la Casa Militar de S.A.I. el Jalifa Muley Hassan Ben El Mehdi (1941-1945), actuando como enlace entre la autoridad jalifiana y la administración española. Asimismo ejerció de Interventor Territorial, siendo una figura clave en la Delegación de Asuntos Indígenas (DAI), organismo encargado de la gestión política y social de las cabilas y de la población local.

El legado en el depósito de la biblioteca

Tras la independencia de Marruecos, estuvo destinado en Ceuta (como jefe de Regulares) y en Valladolid (donde fue Gobernador militar de la ciudad). Durante estos años perfeccionó su estudio del árabe literal y del dialecto marroquí, al que dedicó mucho tiempo mediante la elaboración de un diccionario de árabe-español del que parece que se hicieron más de 40.000 fichas, aunque nunca se publicó. Este interés por la lengua se advierte en el método de árabe Kitāb al-durūs al-naḥwīyah, donde sus múltiples anotaciones marginales revelan el cuidado y la dedicación con los que abordaba el aprendizaje del idioma árabe.
Los documentos donados por sus nietos a la Biblioteca Islámica de la AECID destacan por su singularidad bibliográfica. Fueron publicados en Tetuán, Tánger, Argel, Beirut y El Cairo entre los años 30 y 50, por lo que resulta difícil localizarlos hoy en otras bibliotecas de España. Entre ellas, joyas como el Diccionario español-rifeño, de Fr. Esteban Ibáñez (1944), o diversos estudios sobre el sufismo tetuaní.
Aunque lo que hace que este fondo sea realmente peculiar es la impronta personal de Garriga:
Revisor y colaborador lingüístico

Su rigor lingüístico quedó plasmado en su labor como revisor del Diccionario arábigo-español (1950), de José Solís, donde buscó el equilibrio entre el árabe literal y las variantes dialectales. La colección donada muestra igualmente la profunda inmersión cultural y la gran curiosidad por el árabe marroquí que caracterizó a los funcionarios más comprometidos de la DAI. Su preocupación no se limitó al árabe marroquí, ya que incluso intentó proponer un árabe “intermedio” que conectara el estándar literario con variantes regionales del Sáhara, Argelia y el norte de Marruecos. Aunque no tenemos constancia oficial de que fuera director de la “Oficina de Traducción Español-Árabe” Maktab al-Tarjamah al-Isbanīyah – al-ʿArabīyah, en una dedicatoria que aparece en el libro Rābiṭat al-Maṣāliḥ el traductor Najīb Abū Mulham menciona su trabajo en dicha oficina, estrechamente vinculada a las instituciones oficiales de Tetuán encargadas de la producción documental, la enseñanza del árabe y la interacción administrativa entre las lenguas española y árabe.

El interés de Garriga por la lengua árabe se evidencia en su manejo de información actualizada sobre la situación del idioma, como se puede constatar en esta interesantísima publicación, Taysīr al-kitābah al-ʻArabīyah, de la Academia Fuad I de la Lengua Árabe (hoy Academia de El Cairo), de 1946. Este documento deriva de la conferencia de 1944, en la que se debatieron propuestas para reformular la escritura árabe y facilitar su aprendizaje. Entre ellas, se distingue la controvertida idea de Abdul Aziz Fahmy de adoptar el alfabeto latino, frente a las alternativas de autores como Ibrahim Muhammad al-Shadhli, Muhammad Nadim y Abd al-Hamid Omar, que buscaban modernizar la grafía original sin sustituirla. El ejemplar, que es una muestra del intento de la Academia por adaptar la lengua a la era moderna, conserva valiosas notas marginales del propio Garriga, así como la información postal del envío realizado desde Egipto.
Vínculos personales
Las dedicatorias de algunos libros revelan el aprecio que le profesaban sus contemporáneos, como resulta evidente en el Vocabulario español-árabe marroquí, de Valentín Benéitez Cantero, publicado en Tetuán en 1952, o en La enseñanza primaria musulmana tradicional, de Fernando Valderrama Martínez, en Tánger.

Contexto
La creación editorial, con sede en Tetuán, capital del Protectorado español (1913 -1956), fue fundamental en la actividad cultural de la época. Bajo la supervisión de la Delegación de Educación y Cultura, la Editora Marroquí de Tetuán publicó obras académicas, diccionarios, gramáticas y estudios históricos para facilitar la labor administrativa y militar en la región.


La Biblioteca Islámica de la AECID posee un fondo documental muy completo sobre esta editorial, que refleja la organización de la administración colonial en el ámbito educativo y cuyas publicaciones sirvieron para consolidar la acción cultural de España en Marruecos, integrando los conocimientos de personajes claves, como Fernando Valderrama o Mohammed Ibn Azzuz Hakim. Este fondo incluye monografías y materiales gráficos, documentos oficiales e informes de gran valor histórico, como la documentación sobre la Mehal-la Jalifiana de Tetuán, fuerza militar indígena al servicio del Jalifa, encuadrada y dirigida por mandos españoles.
Al respecto, la AECID custodia desde 2023 el Archivo de Ignacio Alcaraz, que conserva certificados originales y sellos de dicha formación. Asimismo, es preciso resaltar la importancia de la documentación oficial de la imprenta del Majzén, órgano oficial de impresión para el Majzén jalifiano, en Tetuán, con dos estudios técnicos sobre la situación agrícola en el norte de Marruecos durante la sequía. También cuenta con una publicación oficial sobre la visita del rey Abd Allah I de Jordania a España en julio de 1949, que narra su recepción en Madrid y un espectacular recibimiento en A Coruña, del que nos han llegado algunos documentos efímeros.

Por otra parte, la labor divulgadora de eventos de gran calado social y político local se observa en la Risālah jalāl al-majd al-talīd fī al-qirān al-khalīfī al-saʻīd, editada por el Jeque de la Orden Qadiriya con motivo de la boda de S.A.I. el Jalifa Muley el Hassan ben el Mehdi ben Ismail con la princesa Lal-la Fátima Zahora, de la casa Alawí.
Nueva entrega de documentos en 2026

Entre los asistentes a la VI donación colectiva de libros, celebrada el 21 de abril de 2026, como se ha descrito en el blog, la familia Santonja Garriga aportó nuevos documentos con detalles profesionales y recuerdos personales sobre su antepasado que se recogen en una miscelánea de archivo:
- Entre la documentación se encuentra una carta enviada a sus padres, José Santonja y Lucila Garriga, fechada en 1990, de un remitente no identificado que dice haber revisado los papeles de Don Luciano con mucho interés. Les hace un resumen sobre los mismos; en primer lugar, los relativos al método que facilita la lectura y la escritura del árabe literal, que científicamente carece de sentido en este momento; en segundo lugar, algunas noticias sobre las 48.000 fichas del diccionario que se quedaron en el Instituto Muley Hassan de Tetuán a la espera de decisiones editoriales que no se llegaron a tomar nunca. Por último, estarían los documentos más interesantes, los relativos al doble juego de Raisuni en los años 50, con la participación del mariscal Juin y sobre León el Africano.
- Otro documento interesante detalla el proceso de realización del diccionario hispanoárabe, a iniciativa de Don Enrique Arqués, quien hizo la propuesta al Alto Comisario de entonces, Don Luis Orgaz y Oldi, el cual aprobó que se constituyera una ponencia compuesta por el musulmán marroquí Si Arafa, el libanés maronita Nayib Abulalham Jeraidi y el interventor territorial Don Luciano Garriga Gil. Por razones políticas el primero cesó a los pocos meses y quedó constituida únicamente por los dos últimos. Esto pudo influir en que el proyecto quedara finalmente varado. Los documentos estaban clasificados con letras- códigos según un inventario temático que la familia había organizado: B/5, C/9.
Memoria viva
Aunque el diccionario de árabe-español nunca llegara a publicarse, el empeño de Garriga por alcanzar el entendimiento mutuo revive hoy en su biblioteca donada. Los volúmenes que ya están a disposición de los lectores ayudarán a seguir descifrando la interesante y compleja historia compartida de España y Marruecos. Gracias a la generosidad de la familia y al compromiso adquirido por la Biblioteca de la AECID para asegurar su conservación, este legado se integra hoy en nuestro catálogo, incrementando así la bibliografía sobre el Protectorado español en Marruecos, que seguimos atentamente desde 2012. De esta manera, no sólo enriquece nuestro patrimonio bibliográfico, sino que también sigue siendo una herramienta de diálogo.
ENTRADAS RELACIONADAS:
Donación del investigador y profesor Mariano Arribas Palau
El legado de Fernando Valderrama: memoria de la acción cultural durante el Protectorado
OpenEdition le sugiere que cite este post de la siguiente manera:
biblioaecidmadrid (8 de junio de 2026). Luciano Garriga Gil: el retrato de un oficial arabista del Protectorado a través de su biblioteca y archivo personal. La reina de los mares. Recuperado 14 de octubre de 2026 de https://doi.org/10.58079/16cpr


